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El inicio del invierno es el culpable de sus “cumpleaños”

En muchas mitologías alrededor del mundo se contempla el 25 de diciembre como una fecha de vital importancia, ya que se relaciona con el nacimiento de muchos de los dioses que tiene la humanidad.

No es mera coincidencia que en distintas regiones se venere a los dioses en esta fecha determinada, sino que hay una razón por la cual pasa esto en el mundo: se trata del solsticio de invierno.

El solsticio de invierno sucede cuando el Sol alcanza su máxima declinación sur, haciendo que las noches sean más largas en el hemisferio norte del planeta y más cortas en el sur.

Las fechas en las que esto sucede varían del 20 al 23 de diciembre; originalmente el solsticio sucedía el 25 de diciembre y cada 400 años, el solsticio se adelantaba 3 días; pero por una modificación en el calendario gregoriano que sucedió en el siglo XVI a manos del papa Gregorio XIII, se estableció que este ajuste de fecha suceda cada 3 mil años.

Por ello muchas culturas coincidieron en la fecha, porque es cuando sucede el solsticio, el cual, para muchos, significa un periodo de renovación y renacimiento.

Este momento es celebrado en ambos hemisferios de distintas maneras:

En el hemisferio sur estas ceremonias se llevan a cabo en un periodo entre el 21 y el 23 de junio, cuando inicia el invierno para ellos.

Ahí se realiza el Tiahuanaco, “el retorno del sol”, en el cual cientos de aimaras (pueblo originario de Sudamérica) celebran el cambio de ciclo agrícola en el templo de Kalasasaya de Tiahuanaco.

Los incas realizaban el Inti Raymi, en honor al dios sol Inti, la cual era una ceremonia que “ataba” al sol en una piedra con la intención de que no se escapara.

De igual manera los maoríes de Nueva Zelanda llevan a cabo la celebración del Maruaroa o Takurua, celebrando el viaje del Sol con Takarua (una de sus novias de acuerdo con la creencia).

En el hemisferio norte son entre el 21 y 23 de diciembre, cuando cambiamos de estación de otoño a invierno.

Aquí la fiesta más conocida –al menos entre nosotros– es la Navidad, la cual marca el nacimiento de Jesús; pero también hay otras festividades en el mundo.

Por ejemplo, en Japón se realizan fiestas en honor a Amaterasu, diosa del sol, quien resurge luego de estar recluida en una cueva.

En Pakistán se le conoce como Choimus al festival de los kalash (pobladores de la región). En este festejo se llevan a cabo rezos que el semidiós Balomain recolecta para ofrecérselos a Dezao, el ser supremo.

Así que sí, las fechas entre las culturas coincidieron, pero todo fue por la capacidad de observación que nuestros antepasados tuvieron, lo que los llevó a establecer rituales  y ceremonias para cada uno de sus dioses en una misma temporada.

 

Por: Daniel Jacobo (@soy_camel)

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