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Cuando borras tus actividades de internet realmente no desaparecen: el rastro informático

Cada vez que navegamos en internet vamos dejando un rastro de nuestra presencia en cada página que visitamos, enlaces que clickeamos, qué videos vemos e incluso el tiempo que permanecemos en tal o cuál sitio.

Al hacer esto, quizás no lo sabes, pero te encuentras ofreciendo datos que permitirán seguirte, clasificarte y analizarte. El almacenamiento y seguimiento de usuarios que realizan las empresas de contenidos o los proveedores de servicios se conoce como tracking o rastreo.

Esto lo hacen porque se ha convertido en una especie de mina lucrativa, pues al seguir los datos de los usuarios estos se convierten en el objetivo de venta de las empresas. Con esto crean perfiles de clientes, análisis en busca de estrategias de venta, publicidad acertada e incluso la manipulación de precios para ventas en línea, dependiendo de los perfiles.

Lamentablemente no está en nuestras manos evitar que nos rastreen y clasifiquen en función de nuestro uso de la navegación por la red. Sin embargo, podemos hacer una pequeña barrera de defensa si ponemos atención a lo que hacemos y borramos los datos de navegación y cookies de manera habitual.

Por otro lado no solamente se trata de no poder evitar que rastreen tu actividad. Tampoco es posible que desaparezcas de internet junto con la información que compartes, ya sean fotografías, correos, audios o lo que se te ocurra. Esta permanece ahí y es recuperable, aunque creas que se elimina.

Claro que esta información es “más difícil” de encontrar cuando la borras del ojo público, pero con un poco de esmero, paciencia y con ayuda de un buen hacker, absolutamente todo puede reaparecer.

Es por esta razón que surgió una iniciativa legal para atender esto: el Derecho al Olvido. La normativa exigirá a las empresas que ofrecen servicios en internet a cuidar mejor los datos privados de sus usuarios y a que estos puedan ser borrados si sus titulares así lo requieren.

Sin embargo, esta ley choca con un aspecto técnico, pues los expertos piensan que asegurar la eliminación total de datos en internet puede ser muy complicado. Tomemos en cuenta las copias que se mantienen en los servidores de los buscadores que registran todo lo que se sube a internet.

Aunque es posible que estos sean borrados de dichas bibliotecas virtuales el proceso es muy tardado. Además en cualquier momento la información pudo haber sido reproducida por una gran cantidad de webs.

La gente aún no es totalmente consciente pero está en camino hacia saber que absolutamente todo lo que publicamos en la red es público, y ahí se queda para siempre. Esto no lo decimos con el fin de sembrar paranoia, solamente es para que estés al tanto y cuides mejor tu actividad en la red y lo que guardas en tus dispositivos móviles.

Por: Natalia Montes (@natwow)

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