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La falta de ética y negligencias en la medicina mexicana

Mantener un alto nivel de ética en el día a día suele resultar un reto para gran parte de la población; cuando se trata de la ética en la medicina, el reto es todavía mucho mayor.

En México hemos sido testigos de casos particulares en los que la medicina ha superado los más altos estándares, como el cuidado que se dio a finales de la década de los ochenta para que el primer trasplante de corazón en América Latina se realizara con éxito.

Pero para mala fortuna también somos testigos, día a día, de casos en los que las negligencias y la falta de ética provocan daños irreparables a la población, quedando grabadas en la memoria de todos.

Entre una infinidad de casos hemos elegido algunos de los que mayor ruido hicieron en su momento:

 

Caso de Luis Alberto Pérez Méndez

El 26 de noviembre de 2017 el niño Edward Luna se fracturó el brazo izquierdo, por lo que fue trasladado al Hospital del Valle, en Oaxaca.

Edward fue intervenido a las 21 horas, pero nunca volvió a despertar debido –presuntamente– a una reacción alérgica a la anestesia; el niño falleció.

Fue entonces que sus padres presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia contra los facultativos responsables de lo que a su consideración fue una negligencia médica.

Entonces el médico Luis Alberto Pérez fue encarcelado hasta el pasado 2 de abril por homicidio doloso, a pesar de que no se había concluido el análisis de pruebas e investigación.

Ante el hecho, colegas de Pérez Méndez salieron a la calle acusando que la detención de su compañero fue por abuso de autoridad.

Una semana más tarde el médico pudo obtener su libertad recalcando que “nosotros como médicos nunca tenemos la intención de lastimar al paciente, al contrario, es para salvar vidas”.

A pesar de ello los padres de Edward, Daniela Treviño y Husaín Luna, afirmaron que tienen las pruebas suficientes para demostrar que Pérez Méndez y su anestesióloga, Gabriela C., son culpables del homicidio del menor. Además, pidieron a la Fiscalía y al Tribunal Superior de Justicia no ceder a presiones ni chantajes del gremio médico.

Hoy en día el caso se mantiene sin un responsable por el fallecimiento de Edward Luna.

 

Caso de Armando Cisneros Espinosa

A mediados del 2015 un niño llamado Fernando Jonathan tuvo que ser intervenido para extirparle un tumor del ojo izquierdo; sin embargo, el ojo derecho fue el que se le extirpó “por error”, dejándolo prácticamente ciego.

Marlene Ayala, madre de Fernando, denunció al oftalmólogo Armando Cisneros Espinosa por el suceso. El médico fue suspendido y, ante la situación, argumentó que en el ojo derecho del pequeño también había un tumor.

Ante esto la madre señaló que tanto su esposo como ella contaban con “los estudios donde consta y demostramos que era el ojo izquierdo donde tiene el tumor, y por error de ellos le quitaron el otro”.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reconoció la negligencia médica y por ello suspendió al médico de toda actividad profesional al menos durante el lapso de las investigaciones.

 

Caso Fundación Cinépolis

En 2015 Fundación Cinépolis contrató al Instituto de Salud Visual para que operara a adultos mayores que padecían cataratas.

Como resultado de las cirugías, más de 20 personas quedaron ciegas y dos perdieron un ojo.

Ante el suceso, nadie se hizo responsable, la clínica en donde se realizaron las operaciones cerró y los médicos implicados desaparecieron.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ordenó la clausura del Instituto.

Cuatro de los agraviados recibieron apoyo gubernamental de Quintana Roo para atenderse en la capital del país, y en 2016, tras intervención del Hospital General, presentaron una mejora del 95% en su visión. Lastimosamente al resto les confirmaron que no había nada qué hacer, perdieron la vista.

La última información que reportó El Universal es de diciembre del 2017 y señalan que a dos años de la operación, ninguno de los afectados fue indemnizado, además de que viven en condiciones altamente precarias.

 

Caso Javier Duarte

Durante la administración de Javier Duarte como gobernador de Veracruz, la Secretaría de Salud de la entidad suministró agua destilada en lugar de quimioterapia a niño con cáncer, de acuerdo al gobernador Miguel Ángel Yunes.

De acuerdo con Yunes, se trató de “un compuesto inerte, era agua prácticamente destilada, nos parece un pecado brutal, un atentado contra la vida de los niños…”.

Tras el hecho, las autoridades investigaron lo ocurrido y la Secretaría de Salud en conjunto a la Cofepris presentaron un informe detallando que:

-Se encontraron 21 ampolletas de Avastín sin sustancia activa, adquiridas entre 2010 y 2011

-Las ampolletas se compraron a empresas que no pudieron ser localizadas en los domicilios sociales que proporcionaron

-Las secretarías de Salud federal y estatal determinaron que de 2 mil 55 personas atendidas en el Centro Estatal de Cancerología de Veracruz de 2010 a 2016, a 119 se les administró Avastín

-La Cofepris no especifica si se les aplicó medicamento falso

De las irregularidades que fueron detectadas durante la investigación, se informó a la Contraloría General de Veracruz para que fincara las responsabilidades administrativas correspondientes a los servidores públicos que participaron en los hechos.

 

Por: Daniel Jacobo (@soy_camel)

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