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La encrucijada de la cirugía estética con la ética

La cirugía plástica es una especialidad médica que se encarga de corregir o mejorar distintos tipos de anormalidades que puedan surgir en el cuerpo de una persona, ya sea que se adquiera desde el nacimiento (congénito), por un tumor o de manera involutiva.

En primera instancia en este tipo de cirugía se reconstruyen malformaciones del cuerpo a través del trasplante de tejido, el uso de implantes o una combinación de ambas técnicas.

La cirugía plástica tiene dos vertientes: la cirugía reconstructiva y la estética.

Nos concentraremos en la estética, dado que este tema podría poner en entredicho la ética y el juicio de algunos médicos especializados en la materia.

Este tipo de cirugía, la estética, tiene como fin principal el mejoramiento de la apariencia física, y es prácticamente aplicable para cada rincón del cuerpo humano.

Existe la cirugía de párpados, cejas, envejecimiento facial, nariz, mentón, orejas, mamas, manos, calvicie, liposucciones y de sexo, por mencionar algunas.

Es cierto que normalmente la idea de “cirugía estética” nos lleva a la operación de los “atributos” físicos, específicamente en mujeres; no lo decimos desde el prejuicio sino desde la idea social de la belleza que reflejan las estadísticas: a nivel mundial el 86.2% de las cirugías se las practican mujeres; los hombres abarcan el 13.8% restante.

Un dato relevante que rodea a las cirugías estéticas es que México es uno de los 5 principales países en donde se llevan a cabo este tipo de intervenciones.

Tan sólo en 2017 se realizaron 923 mil 243 cirugías, según los datos de la encuesta de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS).

Las razones por las que las personas se animan a realizarse una intervención, son infinitas y personales; sin embargo, hay casos en particular que lo “personal” pasa a involucrar a otros y es en donde se pone entre la espada y la pared a los médicos.

Se trata de las cirugías que se practican a los criminales con tal de evadir a la justicia.

Dentro del Código Internacional de Ética Médica, se establece que:

-El médico siempre debe aplicar su opinión profesional independiente y mantener el más alto nivel de conducta profesional.

-El médico debe dedicarse a proporcionar un servicio médico competente, con plena independencia profesional y moral, con compasión y respeto por la dignidad humana.

-El médico debe respetar el derecho del paciente a la confidencialidad. Es ético revelar información confidencial cuando el paciente otorga su consentimiento o cuando existe una amenaza real e inminente de daño para el paciente y otros y esta sólo puede eliminarse con la violación del secreto.

Ante estos deberes, la encrucijada de los médicos se encuentra entre acceder a lo que le pide un criminal y salvar su vida. Quizá pueda sonar muy extremo, pero en nuestro país esta situación ha sido real en relación con el narcotráfico.

Bautizadas como “narcocirugías”, se trata de las intervenciones a las que se han sometido algunos líderes del narcotráfico en México.

Por ejemplo en septiembre del año pasado, Jesús Martín Mirón, alias El Kalimba, asistió a la clínica EPMAC para ser intervenido a través de una cirugía estética, además de la alteración de sus huellas dactilares.

Sin embargo, el líder huachicolero (aquél que se dedica al robo y venta ilegal de combustible) fue asesinado dentro de la misma clínica.

Otro caso es el de Amado Carrillo, El Señor de los Cielos. Las distintas versiones respecto al suceso señalan que llegó a una clínica en la capital mexicana para modificar los rasgos de su rostro.

La cirugía resultó exitosa, sin embargo, el líder del Cártel de Juárez presentó severos dolores tras la intervención, motivo por el cual se le suministró un sedante que más tarde le provocaría la muerte.

Hay quienes aseguran que fingió su muerte y que vive siendo un testigo protegido de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés).

Un caso más, que tiene que ver con la delincuencia organizada y que además alcanzó al gobierno de Tamaulipas, es el de Tomás Yarrington, ex gobernador de aquél estado.

Yarrington era buscado por autoridades mexicanas y estadounidenses por vínculos con el crimen organizado y lavado de dinero durante su gestión.

Sin embargo, al estar prófugo, Yarrington se sometió a cirugías faciales para evitar ser identificado por las autoridades; a pesar de todo, tras dos meses de búsqueda el ex gobernador de Tamaulipas fue localizado y detenido en Italia.

Entonces, ¿qué hacer como médico?

Apegarse a los códigos de ética resulta imprescindible no sólo para los médicos sino para el desempeño de cualquier profesión. Pero si tu vida dependiera de ir en contra de los principios éticos e incluso en contra de tus propios principios, ¿qué harías?

 

Por: Daniel Jacobo

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