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¿Qué onda con Xochimilco? Un panorama oscuro

Siempre que pensamos en Xochimilco nos imaginamos reunirnos con nuestros amigos mientras paseamos por las trajineras, escuchando música y bebiendo una que otra cerveza, ¿no?

Pero también cada que escuchamos sobre “los canales de Xochimilco” tenemos esa incertidumbre de que “están sucios”, pues realmente no sabemos qué es lo que hay ahí abajo.

Mucho se dice de la contaminación que tienen no sólo los canales sino toda la zona de Xochimilco, pero poco se sabe realmente de lo que sucede con este patrimonio de México.

De acuerdo con el estudio “Censo de descargas de aguas negras y grises en los canales de Xochimilco”, realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hace casi tres años los 183 kilómetros de canales han ido perdiendo de manera paulatina la calidad del agua debido a distintos factores como el mal manejo de residuos sólidos, un uso indiscriminado de plaguicidas, la falta de control en los cambios del uso de suelo, la invasión del área natural protegida y, por último, la desecación de algunos canales para ampliar parcelas o calles.

El Instituto de Ingeniería de la UNAM identificó mil 374 descargas de aguas negras y grises de 917 predios sobre los canales. Las colonias con mayor número de descargas se encuentran en el centro de esta emblemática delegación.

¿Cuál es el problema con esto? Que muchas zonas producen verduras como la lechuga, espinaca, zanahoria, jitomate, brócoli o calabaza, entonces, al utilizar agua para el riego, esta agua podría estar contaminada.

La investigadora de la UNAM, Rosario Iturbide Argüelles, señaló al diario Milenio que “en muchos puntos sí hay algunos barrios que tienen agua potable para el riego de sus cultivos, pero la gran mayoría riega con agua de los canales. Al tener esos niveles de contaminación, obviamente es un delito ambiental y es una pena estos niveles en un lugar que es Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

Otro de los graves problemas que enfrenta la zona es el daño que se ha generado al llamado “suelo de conservación”.

Según los líderes productores de la zona y los representantes de los pueblos originarios, en los últimos 20 años se ha dañado el 60% del suelo de conservación debido al tiradero de cascajo, la invasión de tierras y los asentamientos irregulares.

El cascajo se utiliza “para subir los niveles de los terrenos” y construir en la zona. El representante legal de los chinamperos, Miguel Ángel Elizalde, señaló que de las 8 mil 500 hectáreas de suelo de conservación, 3 mil 661 hectáreas ya se han perdido por asentamientos irregulares, mientras que el daño ambiental continúa extendiéndose por la zona.

De acuerdo con La Jornada, son casi 100 camiones diarios los que entran al área natural protegida para depositar el cascajo. ¿Por qué sucede esto? Porque por cada camión, se paga 100 pesos a los dueños, quienes ceden ante el escaso apoyo que reciben: mil 600 pesos mensuales por servicios ambientales.

Pero no todos los problemas de Xochimilco tienen que ver con la contaminación.

El año pasado se abrió un agujero en uno de los canales que se ubica en el embarcadero de Zacapa-Nativitas. Por este orificio se filtraron millones de litros de agua durante 10 horas, semi secando el canal y dejando varias trajineras varadas.

La situación se complica cuando la tierra se seca, ya que al secarse se hunde y puede agrietar los edificios colindantes, así como formar otros agujeros por los cuales se filtra el agua.

De acuerdo con Eduardo Sandoval, ingeniero de estructuras y vecino de la zona, dijo a The New York Times que al menos 130 casas han resultado dañadas por los hundimientos.

El panorama se oscurece cada vez más no sólo para los vecinos sino para la flora y fauna del lugar, específicamente para el ajolote, una especie endémica de Xochimilco que se encuentra en peligro de extinción.

El titular del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM, Luis Zambrano González, denunció que la Secretaría de Finanzas de la capital retuvo un depósito de 7 millones de pesos del gobierno federal que estaban destinados a proyectos de recuperación del ajolote y de los canales.

Tras las presiones a la dependencia, tarde pero seguro, el 8 de mayo comenzó el proyecto de “Conservación y reactivación de la zona chinampera de Xochimilco”, el cual tiene como principal objetivo el desarrollo sustentable y rentable para la siembra de productos de mayor calidad, generando a la vez una restauración del ecosistema y proteger la flora y fauna del área.

Este proyecto plantea la construcción –en primera instancia– de 10 refugios para ajolotes, en donde se evitará que carpas y tilapias accedan al mismo espacio, ya que son estas últimas las principales responsables de la desaparición de la especie endémica.

En palabras del propio Zambrano, “lo que queremos es el rescate del ajolote, pero no sólo como un animal emblemático para Xochimilco sino como una especie de bandera para rescatar todo el ecosistema”.

Los candidatos a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México han planteado el rescate y saneamiento de la zona, pero es cuestión de que, como sociedad, presionemos para que sus promesas se conviertan en una realidad.

Hoy el reto que enfrenta Xochimilco es enorme, pero está en manos de todos poder hacer algo para que podamos seguir disfrutando de sus canales como un principal destino turístico capitalino.

 

Por: Daniel Jacobo (@soy_camel)

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