Fb Tw Ig Yt Lk

¿Cómo se abastece de agua la enorme Ciudad de México?

El tema del abastecimiento de agua, drenaje y saneamiento en la Ciudad de México es quizás el que representa mayores retos a nivel mundial debido a su complejo entorno geográfico, demográfico y socioeconómico.

Esto se refleja en un gigantesco error histórico de diseño que realmente data desde la conquista de los españoles y que se comprobó a lo largo del siglo XX: edificar sobre un lago. Y aunque suena a un lugar ideal, lleno de agua, pues no es así, ya que nos la hemos terminado, provocando hundimientos y que tengamos que traerla de lejos.

Un mayor crecimiento de la población equivale a una mayor demanda de agua, lo que se traduce en una grave problemática volcada en la insuficiencia de las fuentes de abastecimiento en la ciudad, la sobreexplotación de los mantos y la necesidad de importar agua de cuencas vecinas.

De acuerdo con la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) del Estado de México, la zona metropolitana se extiende al este, norte y oeste del Distrito Federal, en 17 municipios del Estado de México, con un área total de 2,269 kilómetros cuadrados.

Para que el agua que llega a las casas de esta zona del país esté a nuestra pronta disponibilidad con tan solo abrir una llave, tiene que pasar por un largo camino –y un igualmente largo proceso– hasta llegar a nuestras tuberías.

Para atender la demanda de agua potable de los habitantes de la Ciudad de México se suministra un caudal promedio de 32 metros cúbicos por segundo.

Los suministros están conformado por fuentes locales ubicadas en el Valle de México y externas, en el Estado de México y Michoacán, de las cuales hay dos principales: el sistema de Lerma (a 70 km de la gran ciudad), y el sistema Cutzamala (a 124 km de distancia). Estas distancias implican un bombeo constante y mucha energía para poder llegar a nuestros grifos.

El 67% del caudal suministrado se obtiene de fuentes subterráneas: 55% del acuífero del valle de México y 12% del valle de Lerma. En tanto que el caudal restante se obtiene de fuentes superficiales, 3% de manantiales ubicados en la zona surponiente de la ciudad y pozos por zona y el restante 30% del sistema Cutzamala.

La razón por la que es necesario traer el agua de tan lejos se debe al hundimiento previamente mencionado, un problema ambiental en la ciudad que se atribuye al drenado de las arcillas por efecto de extracción del agua que solía estar por debajo del suelo (recordemos que la ciudad está construida sobre un lago).

Contrario a lo que muchos creen, la Ciudad de México no está flotando. La mayor parte del subsuelo está compuesta por arcilla. El problema estriba en que, al vaciar los mantos acuíferos, la humedad mezclada con la arcilla, ocupa el lugar del agua extraída.

Seca, la arcilla se contrae y es mucho menos estable, y por eso se hunde el suelo. La solución es muy compleja, y por supuesto pasa por dejar de extraer agua. Pero entonces la mole urbana no tendría ni para beber.

El hundimiento varía entre 0 y más de 40 cm al año, causando daños a la infraestructura tanto urbana como hidráulica, empezando por el drenaje. Desde hace muchos años se sabe que la causa principal se debe a la sobreexplotación de los acuíferos y cuencas, y es por eso que se necesita importar el líquido vital de zonas más alejadas.

¿Las soluciones?

Actualmente, además de las zonas de captación pluvial, tanto Conagua como el SACM en coordinaciòn con el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, están trabajando en las recargas artificiales de los acuíferos.

Y para que estos funcionen también se deben instalar más plantas potabilizadoras de aguas residuales, como la que se encuentra en el Cerro de la Estrella. Estas plantas tendrían la misión de llenar cuencas y pozos, que se encuentran en diversas partes de la ciudad, sobre todo en Xochimilco, Milpa Alta y Tlalpan.

Las plantas integran tecnología de luz ultravioleta y ósmosis inversa, la cual elimina del agua compuestos como amonio, fierro, manganeso, sodio, así como compuestos orgánicos y organismos que podrían causar enfermedades. Después pasan por pruebas toxicológicas y más análisis de calidad de control.

Como puedes ver, abastecer la Ciudad de agua no es nada fácil. Conlleva todo un proceso complejo de ingeniería del cual muy poca gente es consciente, y quizás por eso siguen desperdiciando agua.

Pero tú que ya conoces toda esta información puedes intervenir para que se disminuya el desperdicio y se valore en mayor medida el trabajo de quienes se encargan de hacernos llegar el líquido vital.

Por: Natalia Montes (@natwow)

Fb Tw

Próximos eventos

Ig

Fb

© 2017 - 2018 MOVmagazine. Todos los derechos reservados.