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La escasez de agua podría significar un cambio inevitable en nuestra alimentación

El uso eficiente del agua es necesario para el abastecimiento del humano en cualquiera de sus actividades. Sin embargo, un factor sumamente preocupante a nivel mundial tiene que ver con la producción y abastecimiento de alimentos para la creciente población.

Durante las próximas décadas no se sabe de manera precisa si la producción será sostenible y las razones son varias. Estas van desde la cantidad de suelo que se necesita para la crianza de ganado y labores agrícolas, hasta la huella hídrica (la cantidad de agua necesaria) para conseguir un solo kilo de alimento.

Por ejemplo, el proceso que menos agua requiere utiliza 197 litros de agua para producir un kilo. Quizás no suene como demasiada agua, pero es que esto tan solo es para producir azúcar de caña. Si avanzamos en la escala alimentaria, veremos que producir un kilo de fruta requiere más de 300 litros de agua.

Para un kilo de cereales, se ocupan 1,644 litros, y para producir legumbres, 4,055 litros. Claro que es muchísima agua, pero si la comparamos con la cantidad necesaria para producir carne animal, realmente es poca, especialmente si es de procedencia bovina (res).

Es difícil de creer pero para producir un kilo de carne de res se necesitan gastar 15,415 litros de agua, más que con la carne de oveja y cabra (8,763 litros), cerdo (5,988 litros) y pollo (4,055 litros). La producción de carne en general tiene un impacto negativo en el ambiente, pues además del agua también producen emisiones de CO2, pero ese es otro tema.

De cualquier manera lo que verdaderamente revelan estas cantidades es que si pudiéramos reducir el consumo de este tipo de alimentos, la demanda de agua a nivel mundial decrecería de forma monumental.

Dicho en otras palabras, cada kilo de carne de vaca que compras en la carnicería necesita más de 15 metros cúbicos de agua para su producción.

Y en sí la cuestión no es que dejemos de comer carne de vaca, sino simplemente reducir la ingesta. Además de suponer un alivio a las necesidades globales de agua para la producción de alimentos, se alinea con las recomendaciones de salubridad en el tema de moderación en el consumo de carne roja.

El problema de la escasez de agua ha empeorado con el avance del siglo XX y la entrada del siglo XXI, puesto que la modernización seca o mancha los ríos y el crecimiento desmedido de la población comienza a secar las reservas.

Con esto reforzamos la idea de que es de gran importancia no solo ahorrar agua directamente en nuestras actividades cotidianas, sino que también nos demos cuenta de que debemos hacerlo de manera indirecta, controlando nuestro consumo alimenticio, entre otras medidas.

Es por eso que se cree que la escasez de agua provocará un cambio inevitable en nuestra alimentación, que claramente será de gran impacto para quienes están acostumbrados a comer un platillo con carne más de 3 veces a la semana.

Quizás para los vegetarianos o veganos este cambio ya está ocurriendo en sus vidas y únicamente se están adelantando a una transformación inevitable.

Por: Natalia Montes (@natwow)

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