Corte de agua masivo: el ejercicio ideal para racionar nuestro consumo

ADECUADO USO DEL AGUA

 

Es urgente frenar la hiperurbanización y disminuir la demanda de agua.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para garantizar que se cubran las necesidades básicas (beber, cocinar, higiene, lavado de ropa y del hogar) y que no surjan amenazas para la salud.

 

Lo ideal sería asignar un número real de litros por ciudadano y rediseñar la distribución para garantizar a cada hogar ese volumen, así como tomar medidas cuando se sobrepase.

 

CONCIENCIA

 

Las personas que habitan el Valle de México y la zona metropolitana no son conscientes de las implicaciones económicas, sociales y de infraestructura que existen en torno al poder abrir una llave y obtener agua.

 

Actualmente su consumo tiene un altísimo nivel de subsidio. No pagamos el costo total de traer el agua y ni siquiera somos conscientes de que por ello se dejan de realizar ciertas actividades económicas (como la agricultura, entre otras) en las zonas donde se extrae.

 

 

Hasta que esto no se modifique en nuestro conocimiento, conducta y la manera de operación, debemos de hacer nuestro papel y tratar de racionar lo más que podamos.

 

SIMULACRO DEL APOCALIPSIS

 

Del 31 de octubre al 4 de noviembre tendremos un corte de agua masivo en la Ciudad de México.

 

La mayoría somos conscientes de lo que esto implica y nos estamos preparando para el desabastecimiento. Incluso algunas personas lo sienten como un simulacro del apocalipsis.

 

Quizás eso sea un poco exagerado (aunque factible), pero… ¿exactamente a qué se debe el corte?

 

MANTENIMIENTO Y PREVENCIÓN

 

El Sistema Cutzamala, que abastece una cuarta parte del suministro hídrico de la Zona Metropolitana del Valle de México, necesita labores de mantenimiento profundo por fugas.

 

Este sistema tiene su origen en la presa de Tuxpan, Michoacán, y es una compleja infraestructura que bombea agua para subirla a mil 600 metros de altura para poder hacerla llegar a las tuberías capitalinas.

 

 

Aunque el sistema es robusto y no ha fallado incluso tras los sismos de 1985 y 2017, se sustituirán tuberías que no han sido modificadas desde hace más de tres décadas.

 

Su mantenimiento e inversión son fundamentales para que el suministro no se interrumpa en el futuro y se evite una crisis hídrica.

 

Sin embargo, es fundamental también trabajar en las fugas, pues estas representan pérdidas de hasta el 40% del total del líquido transportado por Cutzamala.

 

Generalmente son difíciles de detectar, pero si cada ciudadano reportara las fugas que percibe en su entorno, el trabajo sería mucho más sencillo y benéfico para todos.

 

EL EJERCICIO DEL RECORTE

 

Ante el próximo recorte de agua debemos cuidarla, almacenarla y priorizar su uso.

 

Cuando no la tenemos buscamos miles de formas para ahorrarla, pero cuando volvemos a tenerla disponible, de nuevo abrimos la llave y la dejamos correr como si fuera infinita. Este es uno de los principales problemas en los que debemos de trabajar.

 

 

El recorte nos ayudará a darnos cuenta de lo que realmente necesitamos para satisfacer nuestras necesidades y la cantidad de líquido que solemos desperdiciar cada día.

 

CONSECUENCIAS

 

Cuidemos el agua no sólo por el tema del recorte sino para evitar consecuencias a largo plazo como

 

-La degradación del ambiente

-Hundimiento de la ciudad

-Falta de calidad en el agua para consumo humano

-Enfermedades y mortandad

-Conflictos sociales

 

La prevención es lo que genera un cambio real. No dejemos que la crisis del #DiaCeroCDMX nos alcance.

 

Por: Natalia Montes (@natwow)

 

Fuentes: OMS, La Crónica, Conagua