Crisis climática llegará en 2040: ¿qué hace México para combatirla?

Recientemente hemos escuchado y leído acerca de varias advertencias sobre la alarmante alza de la temperatura del planeta.

 

Las consecuencias de la crisis son sumamente graves, entre ellas: la escasez de comida a nivel mundial, sequías, incendios forestales, muerte masiva de arrecifes de coral y extinción de varias especies de flora y fauna.

 

Todo esto lo calculan posible para el año 2040.

 

De igual manera, si el calentamiento continúa, 50 millones de personas en Estados Unidos, Vietnam, Bangladesh, China, Egipto, India, Japón, Indonesia, Filipinas y varias islas y costas de todo el mundo estarán expuestas a inundaciones masivas.

 

Esto se traduce en una evacuación desesperada y desproporcionada. En algunas partes las fronteras se volverán irrelevantes. Se puede intentar contener a 10 o 20 mil personas con un muro, pero no se podrá contener a 10 millones de entes desesperados por salvar sus vidas.

 

Para revertir esta crisis climática, la única manera realmente viable sería la transformación de la economía mundial a una velocidad que no tiene precedentes históricos documentados.

 

Cambiar el modus operandi de las industrias podría evitar la catástrofe.

 

Sin embargo, lamentablemente esta solución es complicada en términos políticos, pues afecta los intereses capitalistas de ciertos sectores.

 

Es decir, algunos procesos que ya están establecidos –como la producción de plástico para empacar casi todo lo que consumimos y especialmente el uso de carbón para generar energía– tendrían que desaparecer y sustituirse por empaques biodegradables y generadores de energía sustentable (solar o eólica).

 

 

Pero desaparecer el carbón y el plástico no será fácil; la única manera sería por medio de impuestos y multas.

 

Pero si consideramos que el segundo emisor de dióxido de carbono en el mundo, Estados Unidos (después de China), tiene un presidente y seguidores que no creen en la catástrofe del cambio climático y motivan el uso de carbón y la salida del acuerdo de París, la situación se complica.

 

¿Qué se hace en México?

 

El hecho de que otros países grandes pudieran no estar dispuestos a asumir sus responsabilidades y que dañan poderosamente el ambiente, no debe ser pretexto para desentendernos de las propias.

 

Por lo pronto, el gobierno de Tlaxcala confirmó la inversión de 160 millones de dólares para el proyecto Magdalena 2, de Enel Green Power.

 

Este consiste en una construcción de una planta de energía solar de mil hectáreas que contempla la instalación de 550 mil paneles, convirtiéndose en la más grande de América.

 

Su capacidad será de 231.8 megavatios y podrá vender energía a otras empresas, además de que asegura ventajas de conectividad, estabilidad económica y desarrollo sostenible.

 

 

Por otro lado, se tratará de crear una cultura climática a partir de campañas que tengan como fin educar y concientizar sobre el tema. Urge generar cambios en los patrones de consumo y producción sustentable y dar a conocer la situación del país y del mundo.

 

Con el fin de tomar decisiones adecuadas para abatir el cambio climático y adaptarnos a él. Nuestro país requiere de la generación de conocimiento científico y tecnológico para promover la colaboración.

 

El CONACYT debe de ser tomado en serio y se debe de impulsar su importancia y el apoyo que se le da a los investigadores.

 

Es importante que en México hayan cambios tangibles, desde una transformación en la cultura del medio ambiente, hasta una revolución económica y de manejo de recursos que nos conviertan en una nación autosustentable.

 

Pero para que las acciones sean útiles, debemos de notar que nosotros somos los que estamos acabando con la naturaleza y contribuyendo con el cambio climático.

 

¿Qué puedes hacer para ayudar al planeta? Camina o usa la bicicleta en vez del auto, SEPARA LA BASURA, siembra un árbol o cuida uno.

 

Pequeñas acciones que a la larga pueden traer un gran cambio.

 

Por: Natalia Montes (@natwow)

 

Fuentes: New York Times, El Financiero.