Marihuana bien puesta en el camellón de Periférico

Escandaloso hallazgo para unos, cómico para otros. Plantas de marihuana crecieron en una de las jardineras laterales de Periférico.

 

¿Quién diría que una de las arterias principales de la Ciudad de México tiene tierra tan fértil en sus camellones?

 

Las matas de marihuana, reportadas por los automovilistas, tenían una altura de más de medio metro y una apariencia sana y prácticamente lista para consumirse como hemp.

 

Tal hallazgo fue en el kilómetro 14 con dirección al sur, a la altura de la Avenida 16 de Septiembre, entre el palacio municipal y la clínica del Seguro Social en Naucalpan.

 

Personal de la fiscalía mexiquense llevó a cabo una inspección en la zona y posteriormente enviaron a personal del Ejército Mexicano para que procedieran al retiro de la hierba.

No se sabe su origen y quizás nunca se sepa, pero seguramente durante el insoportable tráfico que se genera en la avenida, alguien colocó ahí los cocos (semillas) que generaron estas plantas.

 

Será con las cámaras de videovigilancia del C4 que posiblemente den con las personas que sembraron estas plantas. Hasta ahora las autoridades no han dado ninguna explicación.

 

Quien haya sido probablemente nunca se imaginó que fueran a ser tan frondosas (y virales) o siquiera que realmente fueran a crecer ahí.

 

¿MALA MARÍA?

 

Este acontecimiento frenó el de por sí ya pesado tráfico en el Periférico. Claro que no es algo normal ver plantas de marihuana de ese tamaño en la vía pública, pero quizás las reacciones fueron exageradas.

 

A fin de cuentas es una planta inofensiva y sólo se encontraba ahí, conviviendo con el resto de la flora.

 

Probablemente convivimos con plantas venenosas de las cuales ni siquiera nos percatamos pero esas sólo las dejamos ser porque no tienen una reputación tan manchada como la mota.

 

La satanización hacia la marihuana se ha creado con base en intereses políticos y de control, no porque la planta sea en sí perjudicial. Al contrario, ayuda a muchas personas. Sólo hay que saber moderar su consumo, como lo hacemos con todo lo demás.

 

Aceptémoslo de una vez.

 

Por: Natalia Montes (@natwow)

 

Fuentes: Universal, Huffpost