¿Por qué Dinamarca prohibió el uso público de burka y nikab?

Dinamarca se suma a la prohibición europea del uso en el espacio público de la burka y el nikab, o de otras prendas que cubran el rostro por completo. Quienes las utilicen serán penalizadas con multas de 1.000 coronas (cerca de 134 euros).

Esto se aprobó en medio de protestas de mujeres musulmanas, que consideran que la nueva norma limita sus derechos, y de críticos y solidarios que creen que se trata de una medida meramente simbólica, pues muy pocas personas llevan esas prendas en el país escandinavo.

Pero ¿por qué aplicaron la prohibición de estas prendas?

“No es compatible con los valores de la sociedad danesa ni con el respeto a los otros ocultar la cara cuando se está en un espacio público. Debemos defender el respeto por los valores que nos unen”, señaló el ministro de Justicia, Søren Pape Poulsen.

La prohibición supone “trazar una línea” y dejar claro que “en Dinamarca nos mostramos confianza y respeto viéndonos cara a cara. No quiero ver a agentes que arrancan el burka a mujeres por la calle. Si alguien viola la ley, se le lleva a comisaría y allí se lo puede quitar; o se puede pedir a alguien que vaya a casa a quitárselo”, afirmó el titular de Justicia en rueda de prensa.

En lo que coinciden los expertos es que esta ley puede hacer la situación más difícil para las personas que tienen creencias muy fuertes y consideran que su vestimenta forma parte de su identidad.

Claramente las mujeres musulmanas son las personas que más fácilmente pueden identificarse como religiosas debido a las prendas que llevan (de manera muy similar a las monjas católicas).

Y aunque la mayoría las usan por ese motivo para muchas otras el velo no es tanto un signo religioso, sino que lo consideran como una manifestación de modestia y recato.

También hay quienes lo llevan por identidad cultural, como forma de autoafirmación, por tradición, por estética o, también –y este es uno de los motivos de debate y enfrentamiento cultural con “Occidente”– como un símbolo impuesto de sumisión.

En años anteriores ya se habían tomado decisiones que restringen el velo islámico en la Unión Europea. Por ejemplo, en Francia se aprobó en 2004 la ley de la laicidad, con la cual se prohibió el uso visible de prendas o símbolos religiosos en escuelas públicas, colegios y liceos.

Después, en 2016, varios municipios franceses prohibieron el uso del burkini –traje de baño para las mujeres musulmanas que cubre brazos, piernas y cabeza–, pero el Consejo de Estado suspendió la prohibición.

En 2010 Bélgica también prohibió el uso en público de los velos integrales –que cubren el rostro completo–, decisión que fue replicada por Holanda el año pasado.

El debate que ha provocado el uso del velo islámico en Europa se debe principalmente a que varios líderes europeos de extrema derecha han promovido ideas antiinmigrantes, aprovechándose de los discursos en favor laicismo y los derechos de las mujeres.

En ese sentido, la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea podría abrir la puerta a la xenofobia.

También es probable que la decisión sea utilizada por parte de los extremistas islamófobos, que rechazan la presencia de cualquier símbolo relacionado con la religión musulmana, pero también será usada por los extremistas ideólogos radicales musulmanes.

Por ello se trata de un tema delicado, especialmente al momento de pensar que a las mujeres no se les está permitiendo decidir por sí mismas, sino que lo están haciendo los gobiernos o los hombres radicales de uno y otro lado.

Si esta prohibición, además de evitar que las mujeres musulmanas se cubrieran la cara, se impartiera por igual al resto de preferencias religiosas o no religiosas, ¿debería prohibirse también que las monjas y los frailes usen su hábito en lugares públicos?

¿Qué hay de la kipá judía, un medallón de la Virgen o un turbante? ¿Habrá que legislar también sobre los símbolos religiosos presentes en lugares públicos que son considerados arte o patrimonio cultural?

¿Dónde se traza la línea entre equidad y choque cultural, con todas las consecuencias que ello podría acarrear en el ámbito político, religioso, cultural, humano?

¿Cuál es tu postura al respecto?

Por: Natalia Montes (@natwow)

 

FuenteS: ABC, El Tiempo, Laicismo.org