El peligro de las dietas veganas

Tener una alimentación balanceada es uno de los pilares para que podamos llevar una vida saludable, evitando que nos enfermemos por distintas composiciones de nutrientes que nuestro organismo requiere. 

Llevar una dieta que incluye alimentos de origen animal puede ser benéfico porque nos ayuda a tener los niveles necesarios de proteína que necesitamos para mantener nuestra energía al máximo, así como la fortaleza necesaria para nuestros músculos.

Por el contrario, cambiar a una dieta vegana podría representar un peligro para el cuerpo.

Antes de que los veganos comiencen a lanzarse en nuestra contra por estas líneas, será mejor que continúen leyendo:

Cambiar nuestro régimen alimenticio de la noche a la mañana, sin una guía experta –como lo es un nutriólogo– podría afectarnos severamente principalmente por la descompensación a la que somos susceptibles.

Esta descompensación puede traer a su vez distintas complicaciones, como la nulidad de cambios físicos a pesar de consumir pocas calorías o hacer ejercicio por horas; la retención de líquidos; no aumenta la masa muscular; existen los rebotes de peso; y la peor es que nuestra energía sería cada vez menor.

Por ello, para comenzar una dieta vegana o cambiar nuestro régimen alimenticio sin tener consecuencia que nos afecte, es necesario acudir a un especialista para que nos ayude a comprender cuál es la mejor manera para modificar o mejorar nuestros hábitos alimenticios.

Esto es tan sólo la primera parte de la investigación que requerirá tu cambio de hábitos, pues aún hay otras cosas que deberás revisar como los productos que consumes.

En ocasiones, la falta de información nos hace inclinarnos al consumo de productos que aparentemente son veganos –o eso creemos porque no vemos relación directa alguna con la carne o los lácteos– pero en realidad no lo son.

Por ejemplo, hay casos extremos en los que al analizar de pies a cabeza un producto, descubrimos que no son 100% veganos.

Existen plátanos que, a pesar de ser una fruta, los veganos no la aceptan. ¿Por qué? Porque muchos de estos se someten a un tratamiento con aerosol que prolonga su maduración; este aerosol contiene sustancias compuestas por bacterias que derivan de algunos mariscos.

Lo sabemos, quizás hay algunos veganos que no tendrían problema con ello pero también hay quienes se niegan rotundamente a esto.

Otro ejemplo puede ser el pan: aunque los ingredientes básicos son el agua, harina, sal y levadura, existen opciones que cuentan con productos derivados de animales, como el suero de leche, huevo y/o mantequilla.

Uno de los ejemplos más increíbles –al menos para nosotros– que no es consumido por todos los veganos, es la cerveza. Sí, la cerveza.

Algunas cervezas tienen derivados de animales –específicamente de los peces– como la cola de pescado, la cual proviene de la vejiga de estos animales para eliminar restos del proceso de elaboración.

Cambiar nuestro régimen alimenticio no sólo podemos hacerlo porque sí, sino que una vez que tenemos definido el porqué lo haremos, tenemos que investigar cómo lo haremos, lo cual incluye acudir a un especialista y analizar todos y cada uno de los productos que consumiremos.

Por lo tanto el verdadero peligro de una dieta vegana es no investigar cómo hacerla de la mejor manera para nosotros.

 

Por: Daniel Jacobo