¿Son el veganismo y vegetarianismo la solución alimenticia del futuro?

En años recientes distintos factores como el maltrato animal y el cambio climático nos han hecho cuestionarnos si el camino que hemos tomado a lo largo de la historia en lo que respecta a nuestra alimentación ha sido, es y seguirá siendo el adecuado para el futuro.

 

Es decir, si el consumo de carnes y productos derivados de los animales seguirá siendo la base de la alimentación de la gran mayoría de la población mundial, especialmente cuando en realidad no lo había sido hasta siglos recientes.

 

Este tipo de consumo desmedido de carne se ha puesto en entredicho debido a los casos recientes que han salido a la luz sobre el maltrato animal que se da en la industria alimenticia, mismos que han provocado que muchas personas opten por dos opciones: una es dejar de consumir carne y sólo obtener productos –como lácteos y otros derivados– de los animales; otra es dejar a un lado todo producto que provenga de ellos.

 

Los datos registrados en los últimos años demuestran que el veganismo y el vegetarianismo están siendo una opción real, no sólo del futuro sino de ahora mismo.

 

Pero vayamos por partes y aclaremos las diferencias entre ambos conceptos:

 

En cuanto a los alimentos de origen animal, que pueden ser leche, huevos, miel o incluso  la gelatina, algunos vegetarianos deciden incluirlos en su dieta, aunque hay de todo: los que sólo comen pescado, o sólo huevo, etcétera. Por su parte, los veganos se niegan a consumir cualquier producto proveniente de un animal.

 

Los veganos rechazan no sólo el consumo sino también la comercialización de los animales, para que no sean destinados como alimento, indumentaria, entretenimiento o cualquier otro propósito lucrativo. Hay vegetarianos que también respaldan este rechazo pero no es necesariamente una característica que los distingue, aunque en todo hay grados, claro.

 

Por esto último se han generado distintos “grados” de vegetarianismo para que cada persona lo adopte de la manera que mejor le acomode:

 

-Ovo-lacto-vegetarianos: en este grado no se consume ningún tipo de carne (incluyendo pescado). Lo que sí se puede consumir son huevos, leche y derivados.

-Ovo-veganos: ellos no consumen carne ni leche y sus derivados, pero sí consumen huevo.

-Lacto-veganos: no consumen carne ni huevos, pero sí lácteos y sus derivados.

-Veganismo: se dice que el veganismo es el grado más estricto del vegetarianismo, pero ante los distintos tipos de vegetarianismo que enlistamos, es más común separarlos como dos tipos diferentes.

 

Ahora sí, vamos con los datos:

 

De acuerdo con la coordinadora de Unión Vegetariana Internacional (IVU por sus siglas en inglés) en América Latina y el Caribe, Marly Winckler, si el 80% de la población mundial convirtiera su dieta a vegetariana el mundo sería un paraíso en 60 días.

 

Para 2014 ya se contaban 600 millones de personas vegetarianas en el mundo, encabezados a nivel naciones por la India, ya que el 40% de su población es vegetariana.

 

En 2016 la compañía de información y medición Nielsen publicó un estudio global sobre Salud y Percepciones de Ingredientes. En él México destacó como el país con más vegetarianos en América Latina, por encima de Brasil y Perú.

 

Además, un dato sobresaliente que arrojó este estudio fue que un gran número de mexicanos llevamos dietas que implican un mínimo consumo de carne o que de plano no hay consumo.

 

De entre las razones que dijeron los encuestados por las cuales estuvieron motivados a transformar su dieta en vegetariana, el 36% mencionó que fue por “respeto a los animales”.

 

Ante los cálculos y especulaciones sobre el aumento de la población para 2050, las preocupaciones sobre la escasez del agua y la desnutrición son los focos rojos más alarmantes para la población.

 

Si no se cambian los hábitos alimenticios de la población estamos en graves problemas: los alimentos que se obtienen de los animales consumen entre 5 y 10 veces más agua que los alimentos vegetarianos.

 

La producción de carne y lácteos representa el 70% del consumo mundial de agua dulce, el 38% del uso de la tierra y el 19% de las emisiones mundiales de gases de invernadero, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Oxford.

 

Son más los beneficios de las dietas vegetarianas que los perjuicios para el mundo, ya que el mismo estudio señala que las emisiones de dióxido de carbono de los vegetarianos es un 50% menor que las de un no vegetariano, además de que, según la Organización de las Naciones Unidas, este tipo de alimentación lograría la erradicación del hambre a nivel mundial.

 

Cabe señalar que en caso de que decidas cambiar tu dieta a una vegana o vegetariana, debes hacerlo con el acompañamiento de un nutriólogo, ya que puedes presentar descompensaciones nutricionales como pérdida de vitamina b-12, calcio, yodo, hierro y zinc.

 

Serán ellos quienes te ayuden a mejorar tu alimentación y que sigas siendo una persona saludable que estará contribuyendo al cambio en pro del futuro del planeta.

 

Por: Daniel Jacobo