1968: el poder de la memoria

“2 de octubre, no se olvida” es una consigna que ha permanecido en la memoria de los mexicanos durante los últimos 50 años. 50 años ya.

 

Pero, ¿realmente no hemos olvidado? ¿De qué sirve “no olvidar” y gritar a los cuatro vientos una consigna como esta?

 

En ocasiones parece que gritar “2 de octubre, no se olvida” es simplemente una necesidad para asegurarle a los demás que tenemos presente la fecha, pero nada más.

 

 

50 AÑOS

 

A 50 años de la masacre ordenada por el entonces presidente de la República contra estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en la Ciudad de México, han empezado a ocurrir distintas acciones para “honrar” la memoria.

 

Por un lado, hace unos días la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) –órgano gubernamental– reconoció que la matanza y la represión del 68 se trató de un “crimen de Estado”.

 

Además, en la Ciudad de México se han empezado a retirar las placas alusivas al gobierno del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz por ser considerado como “non grato”, ya que fue quien ordenó los asesinatos.

 

Entre distintos esfuerzos por preservar la memoria, restaurar el honor de las víctimas e intentos por enmendar los errores del pasado, se vuelve urgente navegar al pasado para comprender, más allá de suprimir, los hechos duros que han construido nuestra historia.

 

Por ello decidimos ir al Archivo Histórico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

 

ARCHIVO UNAM

 

Recientemente el Archivo creó el portal sobre el Movimiento del 68, a través del cual se pueden consultar los miles de documentos –¡más de cuarenta metros lineales!– que tiene como misión resguardar.

 

 

Fuimos recibidos por la Doctora Clara Inés Ramírez González, coordinadora general del Archivo Histórico de la UNAM, quien nos dio un recorrido por nuestro pasado:

 

El Archivo Histórico de la UNAM tiene 50 años de funcionar y es un repositorio que guarda la memoria institucional.

 

Tiene dos tipos de fondos: los universitarios y los incorporados; es decir, los que nos donan personas particulares.

 

Los fondos universitarios guardan la producción que tiene la propia universidad, los documentos universitarios.

 

Los fondos y colecciones incorporadas son los que forman las personas y deciden donarlos a la universidad.

 

Tenemos una colección que se llama “De una en una”, la cual estamos juntando en el archivo con donaciones sueltas que la gente nos quiera donar, porque luego sucede que hay personas que no traen sus documentos, fotografías, etc. porque “sólo es una”.

 

Pero si nos donan los documentos literalmente de uno en uno, quizás podríamos llenar los espacios vacíos que tenemos en el archivo.

 

Este tipo de archivos es el resguardo de la memoria, y la memoria es poder.

 

 

Sobre el portal creado específicamente para la consulta de documentos del ’68, la doctora nos cuenta:

 

Hace como año y medio preveíamos que los 50 años del movimiento estudiantil del 68 iban a implicar una cantidad muy grande de consulta de fondos que tenemos sobre aquél año.

 

Esta demanda iba a implicar manipulación de documentos que son muy frágiles, por ejemplo la hemerografía o la gráfica. Los carteles del 68 están hechos en papel revolución de hace 50 años que se deshace con mucha facilidad.

 

Por ello pensamos que debíamos hacer un portal digital en donde estuvieran todas la imágenes y las fichas de esas imágenes para ofrecerlo al público en una consulta amplia, directa y en línea.

 

También empezamos este proyecto como una consciencia de que debemos tener la documentación abierta al público de la manera más amplia posible.

 

 

 

En especial, tenemos siete fondos que digitalizamos:

 

-Ethel Villanueva

 

-Esther Montero

 

-Justina Lory Méndez

 

-Hemerografía sobre el movimiento estudiantil

 

-Manuel Gutiérrez Paredes

 

-Fernando Serrano Migallón

 

-Movimiento Estudiantil

 

Resultaron más de 6 mil documentos, los cuales están ahora a disposición del público en el portal.

 

Se pueden consultar los contenidos de los fondos, las imágenes con su descripción. También se pueden descargar las imágenes en baja resolución; si alguien necesita en alta resolución, debe ponerse en contacto con nosotros para solicitarlo.

 

 

¿Qué papel juega en la historia un archivo como este?

 

A mí me parece que la función del archivo es fundamental para la nación porque la universidad ha tenido, como la empresa cultural más importante del siglo XX, una parte importante del legado.

 

Ha permitido guardar fondos en un repositorio que no es propiamente estatal, que tiene la misma autonomía de la universidad, lo cual le permite recuperar movimientos sociales que no fácilmente están disponibles en otros repositorios nacionales más vinculados al Estado.

 

 

¿Y para los jóvenes?

 

Yo me he dado cuenta que hay una demanda creciente de la juventud. Yo soy maestra en la Facultad de Filosofía y Letras y trabajo con alumnas y alumnos desde los 17 hasta los 24 años.

 

Estuvimos trabajando con este archivo porque comenzamos a realizar un proyecto sobre las mujeres del 68, un proyecto de clase.

 

Ellas –las alumnas– demandaban una manera más fácil y accesible de información.

 

Me di cuenta que estábamos muy retrasados con el acceso a la información, atendiendo al público, sacando los archivos cuando los solicitaban y limitando todo a un horario.

 

Ahí me di cuenta de la necesidad de una información rápida y disponible.

 

La consulta ha sido muy amplia y el rango de personas que consultan son sobre todo jóvenes. Desde luego que también la prensa, pero esas consultas duran más y tienen otro tipo de características.

 

 

 

¿Qué podemos aprender del archivo?

 

Debemos aprender el valor patrimonial de la documentación, de los gráficos como las fotografías o carteles, así como de la documentación textual.

 

Sólo valoramos esa documentación cuando hay un vacío. Gracias a este archivo tenemos una memoria visual y textual de lo que pasó en el 68 y esa memoria ha sido conservada, resguardada y organizada por el mismo archivo, pudiendo ser consultada desde hoy.

 

Si no tuviéramos esto no podríamos darnos cuenta de lo que pasó en el 68, de cómo es nuestro diálogo con ese pasado, de qué tanto hemos cambiado o no, qué es lo que ha cambiado.

 

Yo, como historiadora de profesión, creo que la historia tiene una función cada vez más creciente en la sociedad y los archivos son la piedra angular de la disciplina.

 

La historia es un diálogo a través de las fuentes; si no hay fuentes, el pasado se nos escapa y lo perdemos.

 

Y creo que toda esta idea “vintage” tiene que ver con la historia. Es en realidad una forma nueva de recuperar el pasado y yo creo que tiene mucho futuro.

 

 

 

FOTOS DE TLATELOLCO

 

Como parte del recorrido que hicimos con la Dra. Clara Inés, llegamos con Fernando Hernández Olvera, quien es el encargado de la coordinación de reprografía del Archivo del 68.

 

Una vez ahí, Fernando nos contó una historia:

 

La revista Proceso publica estas fotos que tenemos en el archivo. Una vez publicadas, el cuate que sale en la portada apareció muerto en un hotel a la semana siguiente.

 

La historia según es que unas prostitutas le dieron unas gotas.

 

Este fondo lo dio a conocer Proceso, porque se supone que a la periodista Sanjuana Martínez le llegaron estas fotos en un sobre.

 

Nosotros teníamos este fondo desde un par de años antes de ser publicadas por Proceso, pero no las habíamos hecho públicas porque las estábamos trabajando.

 

A partir de que Proceso da a conocer las fotos, se forma una fiscalía especial de movimientos del pasado [Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), creada en 2002 por iniciativa del entonces presidente Vicente Fox para “saber la verdad”. Se extinguió en 2007.]

 

En aquél entonces, le piden al rector –Juan Ramón de la Fuente– que entregue los negativos de ese fondo. Entonces viene el rector y nos pide los negativos, a lo cual contestamos que no.

 

Los pedían para “iniciar con sus investigaciones”, pero ni así accedimos. Lo más que hicimos por ellos fue digitalizarles los negativos para que pudieran trabajar con ellos.

 

 

 

Puedes consultar el Archivo del 68 completo aquí: http://www.ahunam.unam.mx/68/index.html# en donde podrás revisar documentos e imágenes para estudiar el pasado.

 

A 50 años de este movimiento debemos valorar las herramientas que tenemos a la mano.

 

Esto con el fin de comprender nuestra historia para aprender de ella y juzgarla de manera correcta.

 

Además del retiro de placas conmemorativas con nombres de asesinos deleznables, abundantes en la historia de nuestros gobiernos, debemos preservar nuestra historia para conocerla, saber quiénes somos, quiénes hemos sido y tener más herramientas para pensar cómo podemos evitar caer nuevamente en los peores errores que hemos cometido, como permitir que nuestros propios gobernantes nos aniquilen o desaparezcan.

 

Como bien señala la Dra. Ramírez: la memoria es poder.  

 

 

Por: Daniel Jacobo (@soy_camel)