Coincidir para esperar el relámpago

Hay quienes creen que la vida está llena de coincidencias, de sucesos que aparecen al azar y poco tienen nada que ver con la influencia de la persona que las vive.

 

Pero también hay quienes consideran que las coincidencias no existen y que, más bien, se trata de ir trazando un camino con ayuda de cada una de nuestras decisiones.

 

Para la artista mexicana Ale de la Puente existe un gusto en particular por encontrarse con múltiples coincidencias a lo largo de su vida.

 

Estas coincidencias son las que la llevaron a explorar la relación entre la ciencia y el arte, lo que derivó en su exposición Los pies en el agua y la mirada en las estrellas, esperando el relámpago.

 

 

 

Por ello fuimos al Laboratorio Arte Alameda, en donde se exhibe la exposición para platicar con la artista sobre su obra y el largo camino que recorrió para llegar a hasta aquí:

 

 

Seguramente desde que tengo consciencia empecé este recorrido porque una cosa me lleva a otra y luego a otra.

 

Hablando en concreto de este trabajo, cuando inicié la colaboración con los científicos, son ya alrededor de 10 años.

 

El proyecto en sí, como tres años. Pero realmente creo que no he llegado al final sino que esto seguirá.

 

Lo curioso es que yo no decidí explorar el tema de la ciencia y el arte. De alguna manera el camino y la curiosidad me llevaron por ahí.

 

Creo que el científico y el artista en lo que coinciden es en la curiosidad, y creo que no solamente es propia de estos dos sino de todo ser humano.

 

 

 

¿Qué papel juega el ser humano en el espacio y el tiempo?

 

Pienso que queremos tener una respuesta de que jugamos un papel en el tiempo y en el espacio pero nuestra vida es tan corta, tan pequeña y nuestras dimensiones pueden ser tan pequeñas considerando el vasto universo que existe y una concepción del tiempo que nos desborda.

 

 

¿Cómo ha sido la experiencia con el público?

 

Esta experiencia siempre es sorprendente y es una retroalimentación muy grande. Desde las preguntas de los niños que ven otras cosas que tal vez nosotros no las tenemos muy presentes hasta el público informado.

 

Considero que cuando empiezas conversaciones desde temas complejos pero desde poéticas y experiencias distintas, cada quien pone algo de su parte y es muy enriquecedor.

 

Ha habido buena respuesta hasta ahora.

 

 

Sobre los aprendizajes de este largo andar, ¿qué podrías decirnos?

 

Es muy difícil evaluar los aprendizajes que he tenido hasta ahora. Cada día podría hacer una reflexión sobre lo vivido.

 

Me pasa que las cosas las voy comprendiendo mucho después porque el aprendizaje sigue al trabajar todos los días.

 

Hay piezas como “Sucediendo el centro” que de pronto hace cosas que todavía no entendemos, hay reacciones del público que de pronto sorprenden y eso también enseña.

 

 

Todavía no podría definir cuál es el aprendizaje, está en constante evolución.

 

 

¿Qué consejo podrías compartir tras la experiencia que te ha dejado no sólo la exposición sino la serie de coincidencias que te llevaron a ella?

 

Decidir qué camino tomar lo hacemos en muchas ocasiones pensando a dónde queremos llegar. Creo que ahí radica un problema que involucra la decisión porque, más bien, es qué camino quiero recorrer.

 

Vas a llegar a donde tengas que llegar: si es el de la ciencia será el de la ciencia; si es el del arte será el del arte. Pero te va a llevar a donde tengas que llegar.

 

Creo que lo que importa es que disfrutes del camino.

 

Para mí de esto trata toda la exposición. Buscar es sinónimo de encontrar; observar es sinónimo de esperar. Lo que tenemos que disfrutar es el proceso porque qué no es la vida sino eso, un proceso entre la vida y la muerte.

 

 

La exposición estará abierta al público hasta el 28 de octubre en el Laboratorio Arte Alameda, con horarios de martes a domingo de 9 a 17 horas. La entrada es libre.

 

Como parte de la misma exhibición, distintos eventos simultáneos se han realizado a lo largo de estas semanas.

 

El próximo jueves 18 de octubre se llevará a cabo una charla de la mano del Dr. Michael Doser, físico investigador del CERN, sobre el tiempo, la gravedad y la interacción entre el arte y ciencia.

 

Esta charla será en el Papalote Museo del Niño a las 18:30 horas; la entrada también es libre.

 

 

Por: Daniel Jacobo